Recalificar muelles es volver a procedimientos de la época del boom inmobiliario

“¿Por qué no reservar los suelos de los muelles de San Andrés y de Heredia para usos productivos, vinculados al transporte, la tecnología o la cultura?”, esta es la pregunta que plantea Eduardo Zorrilla, ante el proyecto que pretende recalificarlos y dividirlos en parcelas para uso residencial.

El portavoz de IU en el Ayuntamiento de Málaga acusa así al equipo de gobierno de especular con el recinto portuario. “Es una operación que sólo generaría beneficios a corto plazo, ni a medio y a largo, más propia de la época de la burbuja inmobiliaria”, por lo que ha contado con el rechazo de la coalición que presentará el el próximo pleno una moción.

La operación consistiría en recalificar el suelo de los muelles y “venderlos al mejor postor para construir viviendas y oficinas”, en un momento en el que la franja litoral tiene multitud de parcelas vacías que no se desarrollan. Desde el grupo municipal recuerdan, además, que este proceso precisaría la modificación del Plan Especial del Puerto recogido en el PGOU. Esto supone complejos trámites administrativos, que deben contar con el visto bueno del Ayuntamiento, un informe favorable de Puerto del Estado la autorización del Consejo de Ministros.

“Hay que recordarle a De la Torre que expertos y profesionales coinciden en la dificultad para compatibilizar los usos de estos suelos en un proyecto como el que se está planteando”, apuntó Zorrilla.

En la zona del muelle de San Andrés se iba a ubicar el Auditorio de Málaga, que pretendía ser un escenario musical de máximo nivel para albergar espectáculos líricos u operísticos de primer orden. De la misma forma, este espacio también iba a ser la sede de la Orquesta Filarmónica de Málaga y se veían posibilidades de acoger el Museo Interactivo de la Música y la Temporada de Lírica.

Este proyecto, que costaría entre 90 y 120 millones, iba a estar financiado a partes iguales por el consorcio, cuyo consejo, presidido por el Ministerio de Cultura, acordó finalmente su disolución el pasado mes de mayo. Esta posibilidad se contemplaba desde que el gobierno de Mariano Rajoy incluyó al consorcio en el listado de entidades a eliminar y que no se incluyese ninguna partida suficiente para reactivar el proyecto.

 

“La ausencia de dotaciones económicas necesarias para impulsar el proceso, así como la disolución del consorcio deja a la ciudad sin un proyecto cultural de este calibre, por lo menos, hasta la próxima década”, lamentaba Zorrilla.