Artículo de opinión "16 dan para más"

En la injusta y poco democrática Ley Electoral que rige en nuestro país y en nuestra Comunidad  hay un elemento que define a los cargos electos además de la candidatura y el programa que representan: el territorio por el que son elegidos. La ley otorga un determinado número de escaños por cada circunscripción electoral, las provincias. En el caso de la provincia de Málaga son 16 los elegidos en representación del territorio para la cámara autonómica. Desde el pasado 8 de marzo de 2008 el Partido Popular sienta en el Parlamento andaluz a ocho representantes de Málaga, el Partido Socialista sienta a siete e Izquierda Unida hace lo propio con un representante. Ante esta realidad a cualquier ciudadano se le podría ocurrir la misma pregunta que a mí ante las mencionadas elecciones autonómicas ¿es posible, teniendo en cuenta la ideología y programa que cada diputado y diputada defiende, la unidad y el consenso en pos de los intereses de la provincia a la que también representan? La respuesta es no, al menos hasta ahora. Al día siguiente de las pasadas elecciones andaluzas, la oficina parlamentaria de IULV-CA en Málaga remitió una carta a las representantes electas que lideraban las candidaturas del PP y PSOE, Esperanza Oña y Rosa Torres respectivamente. El objetivo era claro, Izquierda Unida consideraba una oportunidad inmejorable para Málaga la creación de la Agencia Tributaria de Andalucía. Se trataba de un mandato estatutario y de una entidad de nueva creación que no ponía pegas a que se situara en cualquier provincia andaluza. En dicha carta recordábamos los papeles de Sevilla y Granada como sedes de distintas administraciones andaluzas y como Málaga podía seguir creciendo, con la creación de la Agencia Tributaria Andaluza en la capital, como centro económico de la Comunidad. En definitiva le instábamos, a ambos partidos, a desarrollar un consenso en torno a esta cuestión y una estrategia para llevarlo al Parlamento. La respuesta nunca llegó y no presentaron ninguna iniciativa en este sentido.Por otro lado, y para medir los esfuerzos de los y las diputadas en mejorar aspectos de su provincia, podríamos recurrir al registro del Parlamento, como frecuentemente hacen medios de comunicación, y ver la relación de iniciativas presentadas. Pero este recurso puede resultar engañoso, amén de la tan recurrente opción de registrar una iniciativa con varias firmas. Lo interesante sería constatar el número de iniciativas que efectivamente se llevan a debate y cuáles son aprobadas. En este sentido destaca sobremanera el negativo balance que presentan algunas comisiones del Parlamento a la hora de debatir asuntos malagueños. Y aquí son más responsables quienes mayor representación ostentan, pues se da la circunstancia de que en el Parlamento se permite un número de iniciativas en función del número de escaños que tiene cada partido. A más escaños, mayor es el cupo que tiene el grupo parlamentario para incluir asuntos en los órdenes del día.El ejemplo más palmario y chocante se lo lleva el Turismo. Málaga puede presumir de representar algo más del 40% de la industria turística andaluza y, sin embargo, hay que esforzarse por encontrar asuntos tratados en el Parlamento sobre esta actividad en nuestra provincia. Izquierda Unida ha llevado al Parlamento los problemas del Hotel Los Monteros, Byblos, Incosol, etc., logró la aprobación de una proposición no de ley para incluir cláusulas referentes a la calidad del empleo en los incentivos públicos en el turismo, se ha preocupado por el cumplimiento del convenio de hostelería. Y así podríamos seguir en multitud de asuntos y comisiones con un cupo que no hace justicia a la actividad de seis diputados. No se trata de obviar las lógicas y patentes diferencias ideológicas y programáticas que ofrecen las tres fuerzas políticas representadas en el Parlamento por la provincia de Málaga, ni tampoco entrar en una espiral de vano chouvinismo ofendido con el centralismo sevillano que supuestamente es causa de nuestros males. Ni mucho menos. En Izquierda Unida no esperamos, ni en broma, que el Partido Popular pueda compartir nuestras apuestas por la intervención pública y las políticas de redistribución de la riqueza, nuestra visión sobre el desarrollo del Estatuto en el sentido de su literalidad: “todas las riquezas, sean estas privadas o públicas, estarán al servicio del interés general”. Tampoco encontramos, desgraciadamente, que ese camino a la izquierda del capitalismo vaya a ser transitado hoy por el Partido Socialista. Pero sí creemos que es posible encontrar puntos de encuentro que permitan la defensa de cuestiones que beneficien a la provincia de Málaga. La lucha por la Agencia Tributaria en la ciudad de Málaga podría haber sido uno de ellos.Sería preferible que en vez de contentarnos con el anuncio incumplido de una oficina de la Presidencia que iba a posibilitar la presencia del presidente de la Junta de Andalucía cada quince días en Málaga, nos centráramos en la consecución de algunos objetivos compartidos que posibilitaran el progresivo reequilibrio territorial y económico de nuestra Andalucía. En este sentido luchar por mejorar a Málaga y su provincia responde al mandato estatutario de la descentralización y la homogeneización de servicios, recursos y riquezas que hay que alcanzar. Por eso 16 deberían dar para más.José Antonio Castro Román, parlamentario andaluz de IULV-CA por Málaga y coordinador provincial de IULV-CA